Todos tenemos algún miedo.

Una vez leí un cuento, relacionado con el miedo, explicaba lo siguiente, en un lejano reino había un personaje cercano al Sultán de un país, este hombre había sido maestro de los hijos de este, el sabio era un entusiasta de la psique, y el comportamiento humano, un día le propuso la siguiente idea al Sultán:

“Tengo intención de hacer un estudio psicológico sobre el miedo, creo que todos los humanos le tememos a algo o a alguien, y para demostrarlo os ruego que me concedáis el siguiente deseo:”

“Quisiera viajar por todo vuestro reino y conseguir una pequeña moneda, de toda aquella persona que tenga algún miedo”.

“Con el dinero que consiga sufragaré mis gastos del viaje,  y el resto, lo guardaremos en palacio para futuros estudios, si os parece bien, le comentó al Sultán”.

El sultán accedió, le dio permiso, y añadió: pero no cuentes conmigo, yo no le temo a nada, a mí no me sacarás esa moneda.

El Sultán estaba completamente convencido de que no le temía  a nada, hecho que probaba su verdadera ignorancia, es muy difícil no temerle a nada, como muchos de los mortales se engañaba a sí mismo.

El hombre viajo por todo el país, y con cada persona que encontraba en su camino intentaba entablar conversación, y al final le proponía el reto de demostrarle su miedo hacia algo o a alguien, así que  le pedía una moneda si le demostraba que tenía algún miedo, bien fuera que este miedo fuera oculto o no.

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La vuelta del viaje

A su regreso, volvió en un carro, estaba lleno con sacos de monedas, porque había encontrado muchas personas y a todas les había sacado una moneda, porque todas tenían miedo a alguna cosa, de algún hecho que podría suceder, o de alguien.

El Sultán estaba contento al verlo regresar, y encima venía con un carro cargado de monedas, eso le agradaba.

Al cabo de un rato de estar charlando de su viaje, y de cómo todo el mundo tenía algún miedo, bien fuera consciente o inconsciente el Sultán afirmó: ya te dije que a mí no me sacarías ninguna moneda, pues yo no le temo a nada, (ya sabemos que la ignorancia es muy atrevida).

El hombre permaneció un rato en silencio, al lado del Sultán y al cabo de un rato se levantó, se dirigió a los presentes, y mirando al Sultán, en voz alta pronunció estas palabras:

“Majestad, en mi viaje por vuestro Reino, he descubierto una mujer de una belleza increíble, las más guapa que conocí nunca, como ella ninguna más se vio en el país, y ha venido conmigo, quería presentárosla”

El rostro del Sultán empezó a palidecer y  se quedó blanco, hizo acercarse al hombre y le dijo susurrándole al oído: ” Cállate, que te podría oír mi favorita”.

El hombre añadió vos también tenéis miedo, pagad, me debéis una moneda.

Este cuento no hace más que ilustrar que todos tenemos miedo a alguna cosa, y no es recriminable, pues somos humanos y no somos perfectos, y uno de los mayores miedos que hay arraigados en el ser humano es el miedo al qué dirán.

La sociedad en que vivimos

Desgraciadamente para muchas personas, aunque estemos en el siglo XXI, algunas personas aún viven ancladas en el pasado, en la edad media o aún más atrás, sus conceptos mentales no han avanzado, y en algunos aspectos de su vida se comportan conforme a ideas o estructuras mentales que no han progresado.

El ser humano es presa de muchos miedos, y muchos no son reales, son meros montajes de ideas o  cosas que se piensan que pueden llegar a ocurrir.

Nuestra mente

Una vez un maestro del Tíbet, refiriéndose a nuestras estructuras mentales, miedos, ideas y prejuicios formuló la siguiente sentencia sobre los pensamientos:

“La mente es el gran destructor de lo que es real, los humanos no percibimos las cosas como son en realidad, sino solo vemos las imágenes que forjamos en nuestra cabeza de cómo son las cosas, o los hechos, pero estos no son la realidad, puesto que pasan por el filtro de nuestra mente, es decir están impregnadas por nuestros conceptos mentales”

Si observamos la descripción de varias personas de un mismo hecho o acontecimiento, las versiones que dan cada una de ellas varían en función de su estructura mental, nos describen el suceso dando mayor o menor importancia a ciertos detalles, que a veces las otras personas pasan por alto, es decir cada uno lo expresa a su manera.

Además estas percepciones de la vida cotidiana,  son pasadas por el tamiz de nuestros sentimientos, bien pueden ser miedos, fobias o simples inquietudes, y la mayoría de las veces no son reales.

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Un sentimiento negativo es difícil de eliminar, pero no imposible

Es sabido, que cambiar un mal pensamiento, es mucho más fácil que cambiar un sentimiento negativo, un pensamiento negativo es relativamente fácil de eliminar, una emoción negativa es mucho más difícil de ser eliminada, porque muchas veces no tiene una base en nuestra mente, sino en una de nuestras emociones, de nuestras percepciones y están son difíciles de cambiar, porque las sentimos, sean ciertas o no.

Cuando en nuestra psique entran los sentimientos, y estos son de índole negativa, y no somos conscientes de ellos, estamos perdidos, porque nos bloquean y nos pueden llevar a la ruina psíquica.

Si no somos conscientes de este tamiz, de este filtro no podremos analizar las situaciones en relativa objetividad, (dado que una absoluta objetividad es casi completamente imposible).

Al pasar por este filtro, por el filtro de la mente, y nuestros sentimientos, a este hecho que creemos que puede ocurrir le estamos añadiendo, nuestros propios miedos y angustias.

El mayor de los miedos, el qué dirán

Desde el momento en que vivimos en sociedad necesitamos ser aceptados, especialmente por aquellas personas que nos rodean, todos queremos caer bien y que nos quieran, es una necesidad innata al ser humano.

Nos movemos en múltiples escenarios y de muy diversas características, tenemos relaciones con familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo, etc.

El miedo al qué dirán es considerado como una sombra, que planea sobre las personas que son inseguras, y que las obliga a estar atentos para no romper las normas o reglas implícitas de lo que se cree o supone que está bien.

En el momento que permitimos, que alguien a través de sus comentarios a terceros pueda afectarnos, preocuparnos, herirnos, bien directamente, o a través de otras personas, entramos en un camino que pone altos muros a nuestra libertad y dejamos de ser nosotros mismos.

Los valientes no temen al qué dirán

Cuando una persona está muy segura de sí misma, le importa muy poco lo que puedan decir de ella, puesto que ella sabe la verdad, que al final es lo que importa, y en caso de que alguien le hago un comentario al respecto de una situación, está completamente capacitada para responder a cualquier comentario que se le haga.

Que poco importa lo que digan de nosotros, si nosotros sabemos quienes realmente somos.

Como una vez dijo alguien sabio: No tengo la fórmula del éxito pero si del fracaso, intentar agradar a todo el mundo.

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El único ser en el mundo, al que se puede ser fiel es a uno mismo

Por el miedo al qué dirán, para que no hablen mal de nosotros, puede ser que empecemos a comportarnos de una forma a como no somos, para intentar aparentar lo que no somos y no ser juzgados, en ese momento estamos siendo apresados por nosotros mismos, en una cárcel de la que va a ser difícil salir, y esa prisión no es más que la prisión de nuestros pensamientos.

Diversos escenarios sociales

Existe un polvo viejo y rancio, llamado el qué dirán,  ese polvillo corrompido,  no solo reside en los pueblos pequeños, ese polvillo del qué dirán también existe en las calles de las grandes urbes, en nuestro interior, en muchas de nuestras familias, grupos de amigos y trabajos, y se esconde detrás de conceptos que algún día deberemos cambiar.

Existen madres y padres, que incluso en nuestros tiempos, en pleno siglo XXI, desgraciadamente siguen pensando que el divorcio de unos de sus hijos, es una cosa muy mal vista y lo consideran una desgracia (sin comentarios).

Este es solo uno de los muchos ejemplos de podríamos poner, de cómo en nuestra sociedad persisten conceptos arcaicos, erróneos que nos impiden evolucionar.

La experiencia de la vida

Otro pregunta que se hacen las personas que temen al qué dirán ¿y si me ven en una situación o haciendo algo que no quiero que vean, o que se sepa?

Hay varias respuestas para esto, primero analiza si lo que crees que te verán haciendo es tan grave como parece, digo esto, porque a veces consideramos que una cosa esta mal hecha, pero en realidad solo es un montaje que nos hacemos en nuestra cabeza, pensamos que los demás nos van a juzgar, cuando en realidad el juez más severo del mundo somos nosotros, y eso no nos hace ningún bien.

Después analiza la situación, ¿tan grave es lo que estás haciendo?, ¿Qué pensaré de esto de aquí a unos años?, si alguna cosa nos enseña la experiencia es que las preocupaciones que ocupaban nuestra mente de pequeño, como que se nos rompa un juguete cambian en la adolescencia, y luego en la etapa adulta, lo que nos preocupaba en la adolescencia ha quedado atrás.

Y como dice la frase, la persona que a los 50 años sigue preocupándose por lo mismo que a los 20, ha perdido 30 años de su vida.

Miremos las cosas desde la distancia, pensemos en como veremos esa situación que ahora nos inquieta, desde la distancia, añadamos años a nuestra experiencia en la vida, y veremos que esa situación no es tan importante, ha perdido peso con el paso de los años.

Lo que ahora consideramos como una situación extrema, dentro de unos años, si hemos evolucionado como seres humano, que sería lo deseable, será analizada como una tontería, como un hecho sin importancia.

Nunca llueve a gusto de todos

Es imposible caer bien a todo el mundo, y aquellas personas que nos quieren herir, aquellas personas a las que les caemos mal, van a hacer lo posible por hablar mal de nosotros, los motivos pueden ser múltiples:

Un motivo puede ser que tengamos algo que aquella persona cree que se merece y no tiene y nosotros si poseemos, una situación, económica, social, trabajo, etc.

Aquí tenemos a nuestra querida amiga la envidia, la cual aparece con diferentes vestidos y formas, hay envidia laboral, por ser más guapo que los demás o tener más dinero, las variantes son múltiples, nuestra amiga la envidia se camufla dependiendo de la ocasión.

En cierto modo hay que estar contento por no caerle bien a todo el mundo, porque quien cae bien a todos normalmente carece de personalidad, las personas con carácter, con personalidad y criterio tienen unas señas de identidad que muchas personas no poseen.

A continuación te muestro las 7 claves para vencer el miedo al qué dirán.

7 Claves para vencer el miedo al que dirán

Mantenerse firme en lo que es correcto

Cuantos sufrimientos nos hubiéramos ahorrado, si de pequeños nos hubieran enseñado que no hay que porque caer bien a todo el mundo, no siempre vamos a gustar a todos.

No tenemos que obligatoriamente llevarnos bien con personas que son egoístas, y no respetan a los demás, personas que normalmente son muy desgraciadas, y solo se sienten bien con gente que son igual de desgraciados que ellos.

El no tratarnos con este tipo de personas es un tema de higiene mental, que es saludable, hay que pensar, sino tienes mis valores y mis principios, para que voy a perder el tiempo con esa persona.

Lo curioso del caso, es que hay personas a quienes les importa el qué dirán, el qué dirán personas que ni siquiera les caen bien.

Hay que mantenerse firme en nuestras posiciones, y al que  no le guste, es su problema.

Está demostrado que las personas que seguras de sí mismas y con fuerte autoestima, no se dejan impresionar por el qué dirán porque no le temen, confían en sí mismas.

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El temor a no ser aceptado

Este temor, el miedo a no ser aceptado, debe ser vencido, a veces nos podemos sentir rechazados por los amigos, familia, compañeros de trabajo, etc., esto forma parte de la naturaleza humana, pero el rechazo es cosa de ellos, no somos nosotros quienes podemos decidir lo que le gusta a los demás, contra esto no podemos hacer nada, uno debe ser fiel a sus convicciones.

El aparentar ser alguien que no somos, silenciar nuestros pensamientos y sentimientos, no hacer aquello que nos gusta, o que estamos acostumbrados, a hacer por el miedo al qué dirán es destructivo, porque daña la autoestima de la persona, porque esta no se está comportando como ella es, está interpretando un papel que a la larga es nocivo para la autoestima.

Se firme en tus principios

La persona que está adaptando su comportamiento, para evitar enfrentarse al qué dirán, al final, a la larga acabará enfrentándose a una situación que se hora insostenible para ella, porque todo en la vida pasa factura.

Cuando hacemos o aparentamos ser alguien que no somos, un día tras otro genera frustración interna y acaba deteriorando nuestra autoestima, y no merece la pena, debemos ser seres equilibrados, encontrarnos bien, y ser felices.

Si tenemos en cuenta el qué dirán, nuestro destino está trazado porque somos presa del miedo de lo que puedan opinar los demás, y con miedo no se debe vivir, porque al final te acaba devorando por dentro.

Nunca dejes de ser tu mism@

En cualquier momento de la vida en que nos encontremos solo podemos hacer lo que es justo y correcto, incluso aunque creamos que esto nos pueda perjudicar.

La persona que huye de las situaciones que le son incomodas, por evitar  el qué dirán, que se refugia, que se aparta de lo correcto, para adaptarse a lo que dice la gente, va a ser presa de una situación nada agradable.

Hay quien dice que lo que acabas temiendo se acaba convirtiendo en realidad, porque lo acabas atrayendo, esta afirmación la he comprobado en varias ocasiones.

Cuando alguien teme que un hecho se pueda producir, crea en su cabeza una estructura mental, una concepción de las cosas, que intentando evitar que eso ocurra, al final acaba consiguiendo que su temor se haga realidad, porque sin darse cuenta lo alimenta en su interior.

Aquella persona que le teme al que dirán, ya está en un pozo del que es difícil salir, pero del que hay que luchar con todas las fuerzas.

Las críticas, solo valen lo que vale quien las pronuncia

El poder que tienen las críticas sobre nosotros no lo deciden los demás, lo decidimos nosotros, nosotros decidimos dar fuerza a esa persona, poco importa lo que opine de nosotros una persona que no nos importa, si damos crédito a las palabras de las personas que no son importantes en nuestra vida, estamos vendidos, y no podemos permitirlo.

Nos debe importar la crítica constructiva de aquellas personas que son importantes en nuestra vida, y hay que tener en cuenta aquellas críticas de personas que tienen principios y valores.

Las palabras de ataque emitidas por aquellas personas sin principios, sin valores, que nos odian, que nos tiene manía o aquellas a las que no caemos bien, no deben pesar ni un miligramo en nuestra consciencia.

Estas palabras no valen nada, no tienen ninguna fuerza, solo tienen la fuerza  que nosotros decidamos darles, si nosotros les quitamos poder, esas personas no podrán nada contra nosotros.

Además este tipo de personas no van a hablar mal de nosotros solamente, este tipo de personas, tienen vidas tan mediocres que cuando no están criticándonos a nosotros están criticando a otra persona, no nos lo hemos de tomar como un ataque personal, son así con todo el mundo.

No hay que justificarse ante nadie

Es comprensible que a veces pensemos que tenemos que justificarnos antes las personas de nuestro entorno, familiares, amigos, pareja, pero en realidad, si lo que estamos haciendo es correcto, nos sentiremos bien, y no tenemos por qué dar explicaciones, si no lo creemos necesario.

A veces hay que dar explicaciones, y si las hemos de dar las damos, pero sin más problema, probablemente las personas de nuestro entorno sean las que mejor nos entiendan y comprendan, si es que en realidad nos conocen de verdad.

Si no aceptan nuestro comportamiento, es problema suyo, en realidad como seres humanos somos libres de hacer lo que queramos, siempre y cuando seamos capaces de afrontar las consecuencias.

Afrontar tus miedos al qué dirán

Aunque a veces es muy difícil, debemos enfrentarnos a nuestros miedos, porque sin darnos cuenta, estos nos atenazan, nos aprisionan.

Como decíamos antes, el miedo a la opinión de los demás, al qué dirán, es un miedo latente en muchos seres humanos, y vencerlo requiere esfuerzo, determinación y un trabajo interior, no se consigue del día a la mañana.

Si no somos capaces de afrontar nuestros miedos, lo mejor es recurrir a un experto o especialista en el tema, que nos pueda aconsejar de la forma más adecuada.

En resumen:

El qué dirán es un concepto antiguo, rancio, pasado de moda, en el momento que entiendes, que lo que opinen de ti los demás no importa, habrás dado un paso hacia adelante, si estás segur@ de ti mism@ no tiene por qué afectarte.

Si te ha gustado espero que lo compartas en las redes sociales, muchas gracias.

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